Martes 02 abril, 2013

BIENVENIDOS VENCEJOS

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¡Ya están aquí!

Ya es primavera y el sonido del verano está poco a poco llegando, sobrevolando los cielos de nuestra querida Granada y de España. ¡Son los vencejos!

Estos pequeños están conquistando como hacen todos los años Europa, venidos de África (pasan todo el invierno en el sur del Sahara para huir del frío), se quedarán aquí hasta el otoño.

En plena migración, puede que los ejemplares que diviséis mañana terminen su periplo en Noruega.

Poco a poco la Plaza de la Trinidad dejará de estar plagada de estorninos, ya que son invernantes, y sus sustitutos serán los vencejos, que gobernarán en el fondo cielo. Éstos no son capaces de caminar ni de posarse, por sus patitas extremadamente cortas si las comparamos con sus alas y sólo pueden anidar en superficies inclinadas para dejarse deslizar, por lo que pasan la mayor parte del tiempo volando. Es la única ave que duerme en el aire: antes de anochecer, se agrupan y vuelan en corrientes de aire cálido en las que descansan.

Es aquí y en primavera donde nacerán miles de vencejitos. Es una de las especies más beneficiosas para el hombre, ya que son pequeños devoradores de insectos. Se emparejan de por vida y pasarán el resto de ésta compartiendo el cielo con su elegido/a.

Para saber diferenciarlos de otras especies, he aquí unas características y dibujos:

VENCEJO COMÚN (Apus apus)

– Sus alas son desproporcionalmente grandes en relación con su cuerpo.

– En su silueta, vemos que las alas tienen forma de guadaña.

– Su cola es corta y ahorquillada.

– Siempre forman grupos, nunca van solos.

Podemos confundirlos con: avión común o golondrina común.

Una gran diferencia es que los vencejos rara vez vuelan a baja altura, casi siempre los divisaremos en el cielo, mientras que las golondrinas y los aviones sí suelen volar cerca de nuestras cabezas.

Su principal disimilitud es el color de la parte inferior; mientras que los vencejos son oscuros, los aviones y las golondrinas presentan unas partes inferiores totalmente blancas.

Su voz también es inconfundible, es más fuerte y prolongada que la de sus compañeros del aire.

AMENAZA DE DISMINUCIÓN – TURNO DE LOS ARQUITECTOS

En los últimos años, los vencejos están sufriendo una notable disminución en su número de ejemplares. Al no poder anidar en superficies planas, los vencejos necesitan pequeños huecos en fachadas o cubiertas inclinadas donde anidar para luego dejarse caer, como ya hemos comentado. Con el desarrollo de la arquitectura moderna y el uso en aumento de pesticidas, los vencejos encuentran cada vez menos grietas o cubiertas donde anidar.

Es aquí donde hago un llamamiento a todos los arquitectos para utilizar en sus edificaciones pequeñas cajas-nidos de vencejos, simples ranuritas de 60x25mm que dan acceso a una cajita, donde pueden anidar. Estas cajitas pueden quedar enrasadas en fachada sin que se note su presencia.

Aquí un pdf donde encontraréis más información para crear diversas cajas-nidos para muchas especies.

Y, para terminar, coincidencias de la vida. Ayer mismo, ya en proceso de escribir el artículo, me encontré un vencejo en la puerta de mi casa. Éste se había despistado y no sé cómo había llegado a parar en una superficie plana. Como no pueden levantar el vuelo si no se les vuelve a dejar en el aire terminan muriendo (falta de comida, agua, gatos,…). Así que, manos a la obra, llamé a un experto y me explicó lo que hay que hacer:

1. Coger una caja de cartón lo suficientemente grande.

2. Intentar meter al vencejo en la caja sin causarle más daño.

3. Dejarlo descansar una hora para que se tranquilice un poco. Si podéis darle agua con una jeringuilla, mejor.

4. Ir a una superficie lo suficientemente alta, como un muro con un desnivel mayor de 3-4 metros, y abrirle la caja mostrándole el cielo.

5. Empujándole un poquito, animarle a que se lance al vacío y que comience a volar.

Si tiene fuerza, no tiene ningún daño en las alas y no es demasiado pequeño como para volar, habréis salvado a un vencejo. Exactamente lo que hice yo ayer, y he de decir que fue una experiencia de lo más gratificante.

Aquí en su cajita antes de volver a las alturas y encontrarse con su prometido/a:

[Hermógenes]

 

 


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