Miércoles 14 diciembre, 2016

[ENTREVISTA] ENRIQUE OCTAVO

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A finales de noviembre, y tras cuatro días de intensa grabación junto a Paco Loco, Enrique Octavo colgaba en la red su nuevo álbum “Inclitissimus”. Alrededor del sonido regio del disco gira el discurso de Su Majestad en la siguiente entrevista.

Si prestamos atención a cualquier lugar, ámbito, escenario o ecosistema humano solemos encontrar alguna personalidad distinta, sui generis, que vive siguiendo sus propios biorritmos. En el panorama musical granadino contamos desde hace unos años con un claro ejemplo: Enrique Octavo. A su manera, colocando la vocación por encima de todo y adaptándose a los cambios geolaborales de algunos de sus componentes, la banda presenta una clara constante en la figura (y el genio) de José Bolívar. Con el alma máter de este interesante proyecto hablamos de su último disco, “Inclitissimus”, grabado en los estudios de Paco Loco, así como de otros asuntos concernientes a la particular idiosincrasia del grupo y a su forma de ver y valorar las cosas en el Reino de la Música.

Al revisar tu discografía nos encontramos contigo solo con tu guitarra, a ti acompañado por una banda, en forma de dúo (con José Romero) guitarra-batería… ¿Qué es Enrique Octavo? ¿eres tú y tu circunstancia, o sea, tú y la gente que te rodea en un momento u otro? 

Enrique Octavo es un grupo, siempre lo ha sido. Las circunstancias que afectan a la formación suelen ser las de los otros componentes más que las mías. Yo estoy dedicado casi al cien por cien a esto pero la gente que me acompaña tiene sus compromisos, trabajos, etc. Pero todos los discos los hemos grabado como banda, el primero fue con formación clásica: dos guitarras, bajo y batería. Por temas laborales, los dos miembros que grabaron el disco no pudieron continuar en el grupo (aunque siguen en la música cuando pueden: el bajista José Moreno sigue con su grupo Sardinas Vivas en Ceuta y Damián Cabrera con Los Embajadores en Lanzarote) y con el batería José Romero, pues decidimos presentarlo como dúo. Funcionó como dúo y en acústico, y tocamos mucho en directo, también Dani Lozano pasó a venir con nosotros como técnico fijo y su aportación fue fundamental. Y el siguiente disco lo grabamos así: sin bajo, solo acústica y batería, y sin electricidad. Fue un experimento. Mi amigo Vicente lo escuchó en casa y como no había bajo, pues le sacó una línea de bajo a las nuevas canciones. A José le salió trabajo en el extranjero y tuvo que marcharse. Así que con Vicente Jiménez al bajo, y su amigo Alexis Moreno a la batería, pues decidimos probar como trío para dar un concierto en verano y salió bien. Así que empezamos a trabajar en nuevos temas como trío. Y así es como hemos grabado el último disco que acabamos de sacar, “Inclitissimus”, y somos ahora la banda junto conmigo José Bolívar, a la voz y guitarra.

 

¿Qué tal se llevan Enrique Octavo y José Bolívar?

 No nos soportamos ¡jaja!… Es broma. Muy bien, claro. Para mí Enrique Octavo es el grupo. Y con el grupo me llevo muy bien. Quizá puede parecer por tanto cambio de formación que hay mucha bronca, o pelea o idas y venidas… Pero no. Siempre son temas laborales. Es difícil ganarse la vida con esto y la gente tiene que trabajar. Cuando tocamos o salimos de gira, el ritmo es intenso y es cierto que yo le aprieto mucho a mis compañeros de grupo. Pero nos llevamos muy bien y disfrutamos de los ensayos, viajes, grabaciones… Nos reímos mucho. Nunca le he dicho a nadie lo que tiene que hacer, ni lo que tiene que tocar… Cada uno es libre y ha actuado siempre con toda libertad dentro de la banda, a todos los niveles, pero sobre todo en el terreno musical. Para mí eso es muy importante. Cuando hago de manager y tengo que controlar llegadas, salidas y horarios, etc, a veces les digo que me llamen Paco, como si fuera otro…. Si la pregunta iba por ahí, no hay desdoblamientos de personalidad… Excepto cuando hago de Paco el manager…. Yo soy José las veinticuatro horas, y mi grupo es Enrique Octavo. aunque haya quien me llame a mí Enrique, y hasta Octavio, que me hace más gracia y es algo que lo entiendo, claro, que me vean así, pero yo soy José y no hay personaje ni álter ego, ni somos dos, ni nada. Soy José y canto y toco en Enrique Octavo que es mi grupo pero entiendo que desde fuera se vea de otro modo.

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 Si hacemos una comparación entre la escena actual y el reinado de Enrique VIII (el personaje histórico) y consideramos al sonido de Granada como la Iglesia Católica ¿cuál es tu posición dentro de él? ¿has creado como músico tu propia “religión anglicana”?

 Qué buena pregunta. A ver…. ¿Por dónde empiezo?… Sí que veo que han convertido el sonido de Granada en algo como la iglesia o como un dogma de fe, has hecho una buena comparación. Hay grupos que parece que están en el seminario esperando su turno para que los ordenen curas y hay como temor de Dios. Y yo estoy mas en el cuestionamiento de su existencia. Como músico poco puedo crear porque no me lo considero, pero como “no músico” creo que meter un poco de ateismo nihilista en la santa sede pues no está mal del todo, pero vaya, no creo que haya hecho absolutamente nada en realidad. Y si tengo una Iglesia pues me siguen muy en secreto, ¡jaja! Lo de la marca Granada creo que es perjudicial. No dudo que hay la mejor intención pero los resultados son bastantes desalentadores. Mucho discurso y tal, mucha presentación pero al final son bandas que están ya a un cierto nivel y que cobran menos entrada de la que cobrarían si ellos pillaran la sala, o sea, lo venden más barato. Y lo venden, que es lo peor. Eso nos jode a todos. Altera el ecosistema… Altera los precios. Así se crean las burbujas. Granada es muchas cosas que se obvian: la cantera de mestizaje es ninguneada sistemáticamente, por ejemplo; El José y al metal o a los raperos se les hace muy poco caso. Ayax y Prok lo petan y se han ido a Madrid, y Santa Marta Golden son un grupazo del que se acuerdan poco. Hay un género predominante y eso es un error. Me gustan grupos nuevos como Ceacescu o Tss Tss, que no hacen lo típico y no los conoce nadie, o a Ñaps que es un crack, y gente más bregada como Holögrama, que son de Cádiz pero viven aquí y hacen cosas diferentes, o Guau! que son de Dúrcal. Soy amigos de todos y no critico nada porque soy consciente del trabajo y la dedicación que hay detrás, pero es un error querer cortarlo todo por el mismo patrón. La diversidad es lo que aporta, y venderlo mas barato de lo que cuesta es otro error, y a los que van de monaguillos, pues no los soporto. Y dignificar a los grupos pero sin cobrar un fijo ni nada. Es como todo para el pueblo pero sin el pueblo, o algo así. Todo para los emergentes, pero que vayan a taquilla… Mal, creo. Es solo mi opinión. Siempre es mejor que nada. Pero pienso que hay pedir otras cosas. Por ejemplo que se pueda tocar en los bares, pues es que en los bares ya hay conciertos ¡y no va nadie o casi nadie! Está bien eso, pero creo que hay que reclamar otros espacios (mejores): sitios de ensayos, auditorios decentes con capacidad real y útil para conciertos internacionales, horarios más flexibles, una ordenanza que contemple la excepción… Y pasta. Un poquito de inversión real, vaya. Y los homenajes, en vida. Pero vaya, que todo bien. Aupa mi Graná. Y amén.

 

En poco más de un año has sacado tres discos: “Todo es verdad”, “Que el amor no te lleve tan lejos (que luego no puedas volver)” y tu más reciente trabajo “Inclitissimus” ¿Eres un compositor a lo Robert Pollard, de esos que están constantemente sacando canciones? De se así, es probable que tengas material compuesto para alguna nueva grabación.

 Canciones hago a diario: me grabo un video y lo subo a veces, y quizá por eso desorientaba en lo de si éramos grupo o no. Eso sí, soy mucho mejor que Bob… No, es broma. Guided by Voices es una referencia para nosotros, así que muchas gracias por la comparación. Pero los discos los hemos ido sacando de una forma más escalonada de lo que podría parecer. El primero salió en primavera de 2015 y el segundo en primavera de 2016, tardamos más o menos el mismo tiempo en hacerlos: grabarlos, mezclarlos, etc… La idea era sacar el nuevo en 2017 pero todo se hizo mucho más rápido y como ya estaba todo listo, pues decidimos sacarlo ya. Para qué esperar. Ahora no tenemos más material, pero hay muchas canciones antiguas en el nuevo disco y algún proyecto de colaborar con alguien. A Vicente y Alexis les gustaron especialmente “Guapa para los demás”, que es una canción que tiene seis años, creo, o siete. Y la metimos en el repertorio, el resto salieron de junio a octubre.

 

De hecho en tu nuevo álbum encontramos un tema, “Será yo Señor”, subtitulado “San Judas 2”, una continuación del “San Judas” de tu anterior disco ¿Tenías compuestas canciones que no incluiste en él y que ahora has grabado para el “Inclitissimus”?

 No, esa canción estaba hecha o a medio hacer hace un año pero se quedó fuera porque realmente no estaba terminada. Desde el principio fue “San Judas 2”, porque engarza con la misma idea y el aire aflamencado de los acordes. Nos encanta cómo quedó. Un poco dramática en exceso, quizá. Pero es de nuestras favoritas. Nos pasó lo mismo con la Una. Lo de Judas viene de cuando se lo dijeron a Dylan, me inspiré en eso. Y en que es el patrón de las causas perdidas. Que la gente le tiene fe y le ponen columnas en el periódico, oraciones y tal en los anuncios por palabras que me llamó siempre la atención y he pensado en musicar esa oración, ya como colmo de la desesperación, y hacerla así, para el siguiente: “San Judas 3, el regreso”.

 

Si nos fijamos en tus dos últimos discos vemos que han aparecido en el mismo 2016 y que “Que el amor no te lleve tan lejos…” suena más acústico frente al eléctrico y energético “Inclissimus” ¿Pensabas mostrar en periodo relativamente corto las dos caras de tu misma moneda?

 No, puede parecerlo, pero no. No sabía que la formación iba a cambiar… Esos cambios siempre tardan un poco en digerirse y te llevan a plantearte por dónde seguir. Si por mí fuera, siempre quisiera mantener la banda y tocar en vivo lo que he grabado en el estudio, que por otro lado es lo más fácil pero, lo que comentaba antes, las circunstancias laborales de los demás se imponen…. Tampoco pensaba que “Inclitissimus” fuera a salir en 2016, de hecho me hacia ilusión lo de ir a disco por año que creo que es un ritmo muy bueno que funcionaba antaño. Sacar dos por año me parece una locura guapa pero no se me había ocurrido. La idea era sacarlo en 2017, pero también me pareció bien que saliera ya, si ya estaba listo, masterizado y tal. Nos quedó todo ganso. Pero no estaba planificado así.

 

¿Qué tal ha sido la experiencia, musical y humana, de grabar con uno de los productores con más prestigio del país como es Paco Loco?

 Buenísima en lo musical. Llevamos poco y malo y salimos con mucho y bueno. Pero sobre todo, quitando la parte musical, lo humano fue lo más. Tanto Paco como su mujer, Muni, que es encantadora y buenísima cocinera, y también Marieta, Georgia y Alfonso, que nos hicieron sentir de la familia durante cinco días. Conocí a Paco en un concierto de su grupo Los Jaguares de la Bahía, el 29 de julio de este verano en el Café Pelícano de Cádiz, y le saludé. Me dijo que escucharía nuestra música y que ya que nos conocía, que le escribiera a Muni. Hemos tenido el record de más canciones en menos tiempo en el estudio: 12 en 4 días, y se ha enrollado para cobrarnos un poco menos porque no tenemos una discográfica detrás y somos independientes. En la parte musical, pues superó todas las expectativas. Paco trabaja muchísimo y tiene muy buen gusto y un tacto y olfato increíble. Aprendes escuchándolo hablar y hacerte observaciones, de verle pensar casi. Hablamos mucho y discutimos más todavía, principalmente yo, que me gusta mucho la dialéctica, pero sobre todo aprendimos un montón de los dos, de Paco y de Muni, que con la edad que tenemos,  aprender algo no es poca cosa.

 

De “Inclitissimus” me han sorprendido gratamente los teclados tocados por Paco ¿Llevabas al estudio una idea previa de cómo iba a sonar el disco o fue surgiendo sobre la marcha?

 A nosotros, también. Yo la llevaba pero creo que era el único ¡jajaja! Vicente y Alexis no las tenían todas consigo, pero se lo han currado mogollón los dos. Nos preparamos mucho durante dos meses, ensayando casi a diario. Hemos grabado en directo y todo ha surgido allí, en el estudio. En los ensayos yo dije que si dejábamos algunas canciones abiertas, pero tenían groove, pues Paco metería mano, pero eso era solo mi intuición. Y se cumplió. Muchas veces mientras estábamos grabando la primera toma ya se colaba un teclado por los auriculares, y era Paco con alguna idea. Improvisando y eso es un flipe. Por otro lado, a mí me hubiera encantado que, por ejemplo, Paco hubiera grabado una guitarra con pedales pero no me atreví a sugerirlo. El decía: “vamos a meterle un piano ¿no? Pega un sintetizador ¿no crees?” Y siempre daba en el clavo. De todos modos, siempre lo he hecho así con toda la gente con la hemos trabajado en el estudio, nos hemos fiado de las corazonadas ajenas, y yo creo que haciendo eso siempre se acierta.

Aparte de estos arreglos de teclado, nos vienen a la memoria aquellos de cuerda que con anterioridad han aportado Cosmotrío. Debe de ser para ti importante embellecer, implementar el sonido de tus canciones con toques instrumentales que no están en su estructura básica.

 Realmente nunca me lo planteo. No me importa hacer canciones de relleno, pero no me gusta meter relleno en las canciones. Con las chicas de Cosmotrío había una buena amistad que nos unía y fue una colaboración estrecha. De hecho tocamos juntos en directo en más de una ocasión. Aunque al tratarse de un trío y con formación clásica, pues era bastante diferente a todos los niveles. A veces pensaba yo: “¿y qué pinta un violín en esa canción?” pero tienes la oportunidad de hacerlo y dices: “pues vamos”. Es más un reto, lo veo de ese modo, a decir verdad. Para el nuevo disco quería algo más directo, más fresco, más sin adornos, más como los directos… Y sobre todo menos encorsetado…. Los músicos clásicos que tocan con partitura delante lo hacen de otra forma, son músicos con papeles, pero es distinto…A mí me gusta lo sencillo, la estructura básica de las canciones, y me gusta que sea así, simple y con potencia; lo que me gusta del punk. No me importa que suenen desnudas, por decirlo así. Prefiero desnudarlas a vestirlas, pero no sólo me pasa con las canciones.

 

“Inclitissimus” (que significaría “el ilustrísimo”) se no presenta como tu disco con una producción más sólida y profesional. Tienes que estar muy contento.

 Sí, lo estoy. Estamos muy contentos. “Inclitissimus” es el título único, nadie más lo tiene, y aún lo usa la monarquía inglesa. Se lo dio el Papa a Enrique VIII por defender a Roma frente a Lutero en 1521 que le dedicó su “Defensa de los siete sacramentos”, que le valió el título de Fidei defensor (“Defensor de la Fe”) antes de romper del todo con el Papa siguiente. Era una referencia histórica pero también un guiño, porque te pueden hacer el más ilustre justo antes de enemistarte para siempre y mandarte a paseo. Y bueno, esa es la explicación del título. Y sobre la producción pues sí. Estamos contentos sobre todo por el trabajo previo y lo fluido que ha sido todo. Con el anterior tuvimos que mezclarlo en varios sitios y tuvimos muchos quebraderos de cabeza, y con este no. Para “Inclitissimus” hemos ensayado dos meses y medio para grabar en dos días, y con el anterior grabamos en dos meses y medio y ensayamos dos días porque habíamos tocado mucho en vivo pero al final tardamos otros dos meses en mezclarlo y el proceso se nos hizo eterno. Pensábamos que grabando en casa, en Abeto 5 que es nuestro estudio casero, lo tendríamos más fácil y controlado, pero a veces se complica cuando lo haces tú mismo y se va un poco de las manos y pierdes perspectiva. Aquí íbamos muy preparados y lo hemos notado. Y Paco Loco le ha sacado todo lo que se le podía sacar, o sea que sí, estamos felices incluso.

 

¿Qué más cosas nuevas ofrece en su último álbum Enrique Octavo con respecto a los anteriores?

 Mejores canciones, creo. La portada es mas bonita también, creo.

 

¿Cuándo vas a empezar a mover el disco en directo? Supongo que volverás al formato de banda al completo.

 Vamos a empezar en 2017. Y vamos a ir como trío. En eléctrico, aunque ando buscando fechas… Como Paco el Manager ando ahora, con ese traje puesto tol día y la cosa está complicadita. No deja de sorprenderme la cantidad de sitios que hacen conciertos pero que te dicen que bajito, que hay que tocar bajito. Conciertos bajitos. Gira de susurros vamos a hacer…. Y sin batería… Con cajón flamenco… Y hasta las once. Y no te pagan… Te dan un porcentaje de barra… Es como…. Se puede tocar pero no fuerte, en hora y media y a lo que te quieran dar, es como… Lo que hay ahora. Por desgracia… Si no tienes las condiciones, pues da pereza… En 2015 tocamos así en todas partes y en cualquier tipo de condiciones, y encuentras cosas realmente increíbles. Entonces, no sé. Quizá preparemos set en acústico, porque tanto Vicente como Alexis cantan y tocan la guitarra mejor que yo casi, y quizá lo podríamos resolver así. Pero lo que queremos es tocar el disco tal cual y con los amplis al 12. Aun no tenemos claro si meter teclados en directo o no, está por ver y aún no hemos vuelto a ensayar. Así que eso le dará otro punto y creo que, tarde o temprano, lo haremos. Aunque por ahora, como trío metemos caña. A ver qué sale. Paco el Manager está trabajando poco ahora, pero en 2017 creo que se va a hinchar.

 

Para terminar, y volviendo a compararte con el Enrique VIII histórico, famoso por sus matrimonios, tres preguntas: ¿Cuál sería para ti la pareja ideal pensando en alguna colaboración? ¿con quién o con qué no te casarías jamás? y ¿qué merece en el mundo de la música ser “decapitado”, eliminado?

La pareja ideal para una colaboración, pues supongo que sería con mi pareja real ¿no? Soy un romántico, qué puedo decir…. O quizá, y así queda todo en familia, pues seria mi Tía Maruja de Sevilla, que lleva el coro de su parroquia y que ya le he dicho que hagamos algo con sus amigas, que son señoras muy mayores que cantan muy bien sus salves rocieras y esas cosas, pero bueno, no sé si les gustarían mucho mis canciones pero sería genial hacer algo así. Y si te refieres a artistas más conocidos, mi tía es muy conocida en lo suyo pero bueno, pues sería un lujo poder volver a hacer algo con La Bien Querida, que nos echó una mano en la canción Pasan pasan pasan del primer disco “Todo es verdad” y que le estaremos siempre muy agradecidos.

No me casaría jamás con la princesa Letizia, por ejemplo. Yo no me caso con nadie en casi nada, pero especialmente no me caso con las mayorías ni con las ultra minorías, o sea, con los que solo miran por si mismos, ni tampoco los que son cínicos, y ya puestos pues tampoco con los que creen que todo se mide, se arregla o se compra con dinero.

No soy nadie para decapitar ni eliminar a nada o a nadie, pero del mundo de la música me gustaría que no existiera el exceso de patrocinios, de marcas, de brandy… que todo esté patrocinado por empresas, sean de bebida, de ropa, de zapatillas o de lo que sea, porque, aunque no lo parezca, nos jode lentamente, porque en esos acuerdos comerciales se está vendiendo más de lo que se cobra. En mi opinión, se hipoteca el futuro de otros. Y eliminaría también los festivales de dos días con precio de lanzamiento más baratos de lo que vale ver a un grupo en una sala, porque igualmente nos joden, alteran el ecosistema, es desleal y una mierda. Y “decapitaría con un machete” personalmente a los que se lucran a costa de otros, engañando y timando, que son muchos en multis, pero también en undergrpund o bares o salas; y a los de la SGAE les dejaría la cabeza para ponerles la cara roja, pero los eliminaría también, y a los que se benefician de las ayudas ridículas del Ministerio (ridículas comparadas con el sector del cine, por ejemplo) para programas, como el de GPS, que al final son los mismos siempre o casi siempre y hacen conciertos en salas vacías y sin publico porque el negocio está ya hecho de antemano, pues fuera. Y cambiaría el rollo de Radio3, que está un poco….mal; y los que medían, porque he currado haciendo prensa para grupos y ese mundillo es bastante…. no sé… Y a los que escuchan música como si se comprasen ropa y quieren vestirse con algo que les de un toque rockero o indie o vaya usted a saber; también y a los que se quieren hacer pasar por alguien que no son (¡a la hoguera!) y a los que se pagan los me gustas o ponen publicidad en Facebook, o alteran contadores de visitas o comprar seguidores; y por supuesto, a las folclóricas en bloque, a todas las orquestas que toquen esa oda al rozamiento disimulado que es “Paquito el Chocolatero”; y a los que se mueven en esto como en la mafia, que son tela, pues mal y fuera; y a los que vetan y también a los que quieren cambiarle las letras a los del reggaeton, que me parece fatal, y a todos los que hayan sido jurado en los concursos de talentos…

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“Inclitissimus” y la discografía anterior de Enrique Octavo se encuentran disponibles en plataformas digitales como Bandcamp, Spotify, Soundcloud, Youtube o Myspace. Dentro de poco, ya en 2017, aparecerá en formato físico. Esperemos que tenga la mejor de las acogidas y que contribuya a afianzarlos en su trono. El cetro del buen sonar desde hace tiempo está en sus manos.

[José de la Interzona]

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